Trasfondo

El recién llegado decidió ir al sitio comunal para averiguar qué demonios había pasado en la ciudad, así que se dirigió al afamado “Club Zombie” de los posteriormente conocidos como los maravillosos Estados Libres Anarquistas, puede decirse que ahora encaja en ellos la faceta caótica de la Anarquía. Abrió la puerta del Bar, y la brisa helada se apoderó del lugar, los pocos que estaban allí le miraron con los ojos vidriosos, muchos tapados con frazadas sucias, trapos harapientos y otros ropajes viejos y malolientes, ¿dónde estaba el esplendor del Club Zombie ahora?, con un único vistazo al lugar pudo comprobar que no era lo que él recordaba.

Se dirigió hacia la barra, donde ya no estaba el siempre joven y pelirrojo ghoul, sino que en su lugar se encontraba la amedrentadora mirada de Candado, con mucha elegancia descansó un brazo sobre la barra, luego dejó caer el peso de su espalda sobre ella, movió su cabeza lentamente a ambos lados, como observando el local, luego miro a candado y con un tono autoritario dijo:

- Un vaso de Il est venu avec du sang.

- No sé si lo has notado, pero esto ya no es lo que era, si quieres sangre, estás perdido al buscar caridad, eso aquí ya no existe –hace una breve pausa- y no pongas esa cara de sorprendido, la Camarilla ya no existe, y con ella se fue la Mascarada, así que si vas a pedir sangre, pídela en español, pijo.

El semblante del joven vástago se transformó de arrogante a sorprendido, sus pensamientos se congelaron durante un instante, que se le volvió eterno, miles de ideas y suposiciones pasaron por su cabeza, pero ninguna salió de su boca, simplemente balbuceaba. Candado esbozó una irónica sonrisa, metió una mano bajo el mostrador, y saco un polvoriento libro recubierto en cuero, lo dejó a su alcance y murmuró:

- ¿Así que eres nuevo, eh? –dijo a la vez que reía- lee esto, comprenderás todo lo que ha pasado.

El joven estuvo a punto de darle las gracias, antes de que Candado interrumpiera:

- Ah, y déjame aclararte dos cosas jovencito; Primero: No se entra en éste bar así como así, primero necesitas estar invitado, ésta vez pasa porque eres novato, pero si te vuelvo a ver entrar sin permiso, te patearé el culo hasta la semana pasada. Y segundo: Esa navaja que llevas ahí, sí, la veo, ¿crees que puedes ocultarme algo a mí?, mejor que te la dejes en casa la próxima vez, o te la meteré hasta el fondo del culo, aquí se prohíbe la entrada con armas.

Agacho la mirada, dio las gracias titubeando, y se veía en sus facciones que no necesitaban que le repitieran lo que acababa de oír, luego algo tímido tomó el libro, lo abrió en la primera página, las hojas estaban algo amarillentas y desgastadas en los bordes, estaba escrito a mano, con lo que parecía ser la tinta de un bolígrafo negro, luego de sentir la textura de la hoja, posó su mirada sobre lo escrito, y comenzó a leer lo que parecía ser un diario.

“Marzo 27 - 2008,

Las cosas se están poniendo feas, sumamente feas, si tuviera que compararlas con algo, diría que estar lamiéndole el culo a un Nosferatu, sería hermoso comparado con como están las cosas. Anoche el Príncipe de la pequeña cuadrilla de cammys que intentó entrar en la ciudad citó a toda la sociedad vampírica al antiguo teatro de la ciudad, muchos anarquistas fueron para insultarlo, otros fueron para ver de qué se trataba, y los más antiguos de nosotros, fuimos por respeto a lo que tenía que decir; pero lo más asombroso de todo, es que fue una pequeña manada sabbat, de la que ni siquiera sabíamos de su existencia, y no fueron exactamente a luchar. En el escenario estaba el Príncipe, un hombre de estatura mediana, de cabello rubio y ojos grises, casi tanto como su tono de piel, acompañado por un gorila afroamericano que posaba tras de él y un rastafari con las uñas (o quizás garras) llenas de tierra; a su derecha se encontraba un hombre calvo que llevaba unas gafas redondas al mejor estilo Harry Potter y una gabardina roja. De los anarquistas, podías ver a Mohammed por ahí con los demás miembros de “Los Hijos de la Cripta”, a nuestro querido Jeremy, acompañado ésta noche por el Ventrue, y en un rincón apartado, sin apartar el habano de boca (o lo que su barba dejara ver de ella) y los ojos del Príncipe, podías ver a Jack el Sonrisas.

El príncipe comenzó con su clásicos modales de estirado y tal, a comentar sobre la situación, que la cosa iba mal, y unas cuantas cosas más, pero sólo sucedieron dos cosas que me dejaron pensativo: anuncio la retirada de la Camarilla de los Estados Libres Anarquistas, y además murmuró “Temo por mis compañeros, y por lo que se avecina”. ¿Qué habrá querido decir?”.

Terminó la página con una aparente indiferencia, cuando en realidad pasó a la siguiente con intriga.

“Mayo 9 -2008,

No puedo dejar de pensar en lo que dijo el Príncipe, sonaba más a una predicción que a una retirada. Jeremy me dijo que no me preocupara, que todo se solucionaría, sé que en el fondo él también está preocupado, pero siempre busca verle el lado bueno a las cosas. Eso me molesta.

Odio pensar que el maldito Príncipe pueda llegar a tener razón, pero las cosas se están volviendo feas del todo, ha comenzado a surgir un horrible sarpullido en todo mi cuerpo, y aparentemente es una epidemia, porque a todos los que he visto en la ciudad, la tienen.

Me alimento y me alimento, pero no parece suficiente, éstas manchas continúan apareciendo, son de un extraño color púrpura, Jeremy ha organizado una reunión para calmar a todo el mundo, pero ya todos sabemos que es inútil, éstas malditas manchas son peores que parásitos, van quitándome mis fuerzas y mi vitalidad poco a poco, me preguntó a qué se deberá.

Los más antiguos parecen estar negando lo que están viviendo, y muchos de ellos han decidido desde ya entrar en letargo. Muchos jóvenes se han dejado llevar por una ola de matanzas, en las cuales no han conseguido curarse de la enfermedad, por lo que deciden ver su último amanecer.

La cuadrilla sabbat ha sacado beneficios de esto, como si fuesen un grupo de vagabundos chalados, han comenzado a anunciar la llegada del Gehena, que todos nos preparemos para luchar contra los antediluvianos, que esto y que lo otro, lo más gracioso es que creen que nadie sabe que es una fachada para diabolizar al que se les acerca. No he visto manchas en ellos, me preocupa que la diablerie tenga que ver con la cura.

Pero me preocupa aún más el hecho de que los malditos Kuei-Jin, sí, esos invasores asiáticos que habían tomado el Barrio Chino, se hayan marchado así sin más, sin dar pelea, sin buscar problema, simplemente se volvieron a Asia, muchos están aliviados, pensando que descubrieron que podían con nosotros, yo luché contra uno de ellos con la ayuda de McNeil, y puedo decir que uno de los más jóvenes casi nos mata a McNeil y a mi, si fuese por miedo a pelear, no se hubieran marchado, algo peor debe estar a punto de suceder.

Otro punto importante, la Camarilla se ha marchado, pero el Regente Tremere y sus aprendices no, deben estar tramando algo, les he visto merodear por ahí”.

“Julio 12 – 2008,

Sí, definitivamente la cura al marchitar –así le hemos llamado a las manchas púrpuras- es la diablerie; qué trágico, tal y cómo le pasó a los mortales en la Cordillera de los Andes, ahora nosotros debemos devorarnos entre nosotros para poder sobrevivir, me niego a cometer un acto tan degradante moralmente.

Lamentablemente, los pobres antiguos que habían querido esperar con el letargo a que el marchitar se les pasara, han sido devorados por los más cobardes de los jóvenes, que se han dedicado a buscar sus refugios para diabolizarlos. ¿Cómo hemos caído tan bajo? ¿Puede alguien responderme eso?, creo que no, ya son pocos los que quedan con moral o cordura.

Los inútiles esfuerzos de McNeil por calmar a los demás, los llevaron a sublevarse contra él, y acabaron asesinándolo, otra ironía más para la lista, lo mataron aquellos que él defendía.

De Jack el sonrisas no puedo decir mucho, también está muerto, decidió dedicarse a cazar a los malditos diabolistas hasta caer muerto, el problema es que el marchitar pareció aliarse con sus enemigos para acabar con él, que en paz descanse. Por si fuera poco, alguien o algo ha estado sacudiendo la casita de los perros, porque los chuchos andan furiosos por la ciudad, olfateando constantemente, como si buscaran algo, y no se ha visto a ninguno por el bosque. Se rumorea que hay algo feo que quiere salir, y no dejarán que suceda.

No puedo quitar los ojos de encima a los malditos Tremere, han tomado a todas sus gárgolas, Aprendices, Regentes y demás de los alrededores de California, y se han encerrado todos en una especie de Castillo medieval en las afueras, mis sospechas se han confirmado, traman algo, algo grande, intenté entrar al castillo, pero una especie de campo de fuerza impide la entrada. ¿Qué es tan importante como para mantener a todo el mundo alejado?”

“Diciembre 25 – 2008.

Las cosas han ido de mal en peor, La Camarilla de San Francisco ha sido derrocada, sus leyes ya no valen nada; al igual que las nuestras, la mascarada ya no se aplica, y mucho tienen que ver esos malditos Tremere.

Poco se sabe qué demonios fue lo que hicieron ahí dentro, pero desde que “eso” ocurrió, nadie deja de hablar de ello. Todo comenzó con ese enorme estruendo que resonó en toda la ciudad, y unas horas más tarde, el cielo nocturno había sido opacado por nubes negras que vomitaban relámpagos y centellas hacia todas partes.

La ciudad se vio abatida por fuertes vientos, que destrozaron edificios completos, otros hicieron volar automóviles, motocicletas e inclusive camiones, que sólo contribuyeron a la destrucción de hogares y edificios al estrellarse contra ellos.

La gran corriente de oxígeno y pesados objetos propulsados por el viento como si de balas se tratasen, no tardaron en hacer que algo se estrellara contra grandes tanques de butano, creando un enorme incendio que se propago por la ciudad, y que luego ese mismo viento apagó. Muchos humanos murieron, otros decidieron irse a otras ciudades, los pocos que quedaron después se convirtieron en rebaño contra su voluntad.

Volviendo a esa noche, las gárgolas tomaron el cielo, y lograron entrar en el castillo, generando una gran destrucción y caos dentro de él, se veían montones de individuos embutidos en togas violetas corriendo hacia el exterior. Sumándole a esto los estragos que estaba causando el marchitar, muchos llegaron a pensar que esto era una señal del Gehena.

Los problemas llegaron cuando los pocos mortales que quedaban se dieron cuenta de qué eran esos seres de togas violetas, y decidieron levantarse en armas contra ellos, muchos Tremere murieron esa noche, pero pero fue el destino de los humanos que sobrevivieron, se convirtieron en rebaño.

Más inquietante fueron los rumores de lo que había ocurrido en la capilla, ahora abandonada y sin restos de magia. Uno de los tremere aprendices, torturado, acabó diciendo lo que realmente ocurrió y la razón de ese estruendo, aunque pocos conocen la versión oficial. Lo único que está claro es que sucedió algo, un efecto mágico inesperado mientras intentaban llevar a cabo un ritual para devolver la vida a uno de los suyos. El rumor se extendió rápidamente, sin embargo a día de hoy nadie ha podido discernir si han tenido éxito o no. Esta noticia supone una nueva esperanza para aquellos que creen fervientemente en el Gehena después de todo lo que ha ocurrido.”

“Agosto 2 – 2009,

Ya casi no me quedan fuerzas para continuar, he pasado de letargo en letargo, y las pocas cosas que he averiguado han sido cortesía de mi amigo candado, se rumorea que los lobos todavía continúan buscando algo, aunque no tengo ni idea de dónde está o qué demonios es. Pero la peor parte de todas, sea quizás, ese maldito adicto a la diablerie que anda suelto por ahí, sólo hay una cosa que sé, no dejaré que me tome a mi, así que éste será mi último amanecer. Candado, si encuentras mi diario, quédatelo.

Hasta siempre,

Salvador García

"El semblante del nuevo volvió a cambiar, ahora reflejaba su sorpresa, ¿qué le depararía de ahora en más?"